


















Lectura
: Mateo 8: 14 Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre.15 Y tocó su mano, y la fiebre la dejó ; y ella se levantó , y les servía.Verdad central
: Jesucristo lleva nuestras enfermedades y dolenciasIntroducción
: Jesucristo murió por nuestras rebeliones y pecados y su sacrificio nos trajo paz a nuestras vidas y por sus llagas y heridas fuimos nosotros curados( Is. 53:4-5 ).Cuerpo o meditación
: Aunque la ciencia haya sido aumentada de grande manera, la medicina sigue siendo limitada y muchas enfermedades mortales seguirán destruyendo la humanidad, ya sean espirituales o naturales y muchas de esas dolencias son a consecuencia del pecado del hombre; pero Jesucristo no sólo se ha compadecido del hombre al lavar y perdonar todos sus pecados, sino también, con su poder divino, sanar todas sus enfermedades y dolencias de una manera milagrosa a través del poder del Espíritu Santo , por medio de la fe en su nombre.LLamado al no convertido
:Si hoy recibes a nuestro Señor Jesucristo y le pides perdón de todos tus pecados, el te perdonará y te lavará con su preciosa sangre; también te puede sanar tu enfermedad, creyendo que Él esta aquí , y que tiene todo poder para hacerlo, para que su nombre sea glorificado y también mostrar el gran amor que tiene para ti. El en la Cruz del calvario llevó tus dolencias y enfermedades. El sigue siendo fiel y poderoso para confirmar lo que se había profetizado de Él; así como aquellos enfermos que le llevaron fueron sanados y liberados de sus enfermedades, lo sigue haciendo hoy. La gloria será siempre para Dios.LLamado al cristiano
:Y nosotros, amados hermanos, no nos cansemos de darle la gloria, la honra y gratitud, porque Él seguirá llevando nuestras enfermedades, pero es necesario que nos acerquemos a Él con fe, porque Él es galardonador de los que le buscan. Tomar todas sus promesas por cuanto hemos creído en Él, y una de ellas es poner nuestras manos sobre los enfermos, y en su Nombre, sanarán, a través de la oración eficaz, cumpliéndose todavía la profecía del profeta Isaías.4 Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados.







































